martes, 17 de junio de 2008

Unas palabras de admiración

Vuelvo por estos ruedos de los que he estado alejado por motivos personales, motivos que me han quitado tiempo y ganas para intercambiar con vosotros ideas y opiniones. Algo tarde pero os pido perdón.

Durante este tiempo ausente, una EURO preciosa, por lo que comentan por prensa, radio y televisión. Una EURO que no he seguido como a mí me hubiera gustado, pero que sí la he seguido, al menos, de reojo. Y de entre todas las muchas anécdotas que este tiempo nos ha brindado hay una que no puedo dejar pasar por alto.

Partido inaugural. Suiza contra República Checa. Miles de caras en el estadio. Caras pintadas con los colores del país, caras escondidas tras máscaras, gorras y sombreros, caras de nerviosismo, de tensión, de felicidad, de incertidumbre, de ganas, de alivio, de emoción, de impresión, de agitación… y una cara triste. Una cara que lo dice todo. Una cara de tristeza, de soledad, de cansancio, de agotamiento, de abatimiento. La cara de Jakob Kuhn.


Su mujer Alicia fue hospitalizada el 2 de junio en un hospital cuando la selección llegaba a su hotel. “Me siento aliviado ahora que sé que está bajo control, que su vida no corre peligro y que tiene buen pronóstico... Estoy aquí con mi cabeza, estómago y corazón. Seré capaz de hacer mi trabajo. No lo haría si no estuviera al cien por cien” fue la declaración del seleccionador en rueda de prensa. Pero momentos antes de ese gran partido, de ese partido inaugural, de ese partido para abrir boca, de ese partido que seguirían millones y millones de personas en todo el mundo, su esposa empeoró y cayó en estado de coma.

En sus ojos aún se reflejaban las lágrimas del día anterior. Aún se reflejaba esa habitación con luz tenue, con persianas bajadas, con cama, paredes y cortinas blancas. Aún se reflejaban en sus ojos la pantalla del monitor que decidía la vida de una persona por la que él daría la suya. Aún se reflejaban las personas anónimas que se cruzaban con él por los pasillos luminosos, grandes e interminables del hospital. Personas de blanco, personas de verde, personas vestidas como él. Personas iguales. Personas diferentes. Personas indiferentes. Aún se podía ver el reflejo de las luces de fuera en la ventana de la habitación, cuando por la noche anterior no pudo dormir nada y frente a ella estuvo de pie, pensando en miles de cosas sin sentido, inventando más de mil palabras y buscando una verdad. Aún se veía en sus ojos la tristeza y la soledad. Aún se veía el desconsuelo.

Pero yo no sólo vi una persona que lo estaba pasando mal. Vi también un entrenador de fútbol que prometió estar con los suyos y así fue. Vi un entrenador que estuvo con sus jugadores y sus ayudantes, que animó en cada error de sus jugadores, que aplaudió en cada pérdida de balón y en cada pase fallido, que alentó tras el gol de Sverkos y que consoló tras el pitido final. Que se mojó bajo el cielo negro de Basilea contra la guerrera e incansable Turquía, y que siguió aplaudiendo, animando, alentando y consolando a los suyos, pues es lo que tocaba, otra vez, por segundo partido consecutivo.


Suiza eliminada de la manera más trágica posible, con un gol en el descuento y ante su público, en su casa. Pero él se mantuvo entero en todo momento. Primero felicitó a Terim y seguidamente ordenó a los suyos que salieran con la cabeza bien alta. “La decepción es grande por supuesto, pero no puedo criticar a nadie, ni a los jugadores ni a nadie. El equipo jugó todo lo bien que pudo... Hemos tenido compromiso y la voluntad de hacer un buen trabajo… no me arrepiento nada de lo que he hecho” comentó en rueda de prensa.

Y su mujer Alicia, tras once días en coma, se despertó. Kuhn poco a poco iba recuperando la sonrisa… pero aún el destino, después de tanto sufrimiento, le tenía preparada una sorpresa. Un final feliz. Un final con victoria. Un final con miles de aplausos y agradecimientos que se había merecido y ganado por cada día, por cada gesto, por cada momento que él regaló a su selección.

"Köbi, ahora que Hitzfeld te relevará, disfruta de la vida junto con Alicia".

Yo en su situación no hubiera hecho lo mismo. Mi personalidad y mi sentimiento es otro. Mi cabeza y mi corazón me hubieran mantenido en el hospital y habrían obligado al segundo entrenador a dirigir por mi, pues no hubiera sido capaz de pisar la hierba del estadio. Pero él sí fue capaz de no abandonar a su mujer y de no abandonar a los suyos. Enhorabuena Köbi. Estas palabras son de admiración.

14 comentarios:

wollen dijo...

No conocia la historia pero gracias por darnosla a conocer, crack!!!

Estoy contigo, en estos casos que le den por saco a todos que me quedo donde esten mi corazon y mi cabeza. Un ejemplo de profesionalidad

Me uno al homenaje que desde aqui le haces

Un abrazo!!!

Alejandro dijo...

Muy grande lo de Kobhi Khun. Este era su último gran reto, y suiza, para mi injustamente ha sido eliminada a las primeras de cambio de la eurocopa. Sin lugar a dudas yo haria como tu. dejaría la Eurocopa y me centraria en los aspectos personales, que son mucho mas importantes.

Pero el ha sido fuerte, y yo al igual que wollen me uno a tu homenaje.

Rubén dijo...

La historia es tremenda. La escuché en la radio, en una transmisión de un partido y me dejó sobrecogido.

La verdad es que tiene cara de buena persona. De ser un tipo simpático y bonachón.

Me alegro muchísimo de que su mujer se haya despertado por fín y espero que todo les vaya bien.

De la Selección (lo menos importante en estos casos), sólo te digo que ha sido injustamente eliminada. Han pagado muy cara su blandeza en ataque. No obstante, jugaron muy atrevido en todos los momentos y por lo menos, contra Portugal B (eso sí, vaya equipazo), pudieron desquitarse.

Por cierto, espero que esos problemas personales que has tenido se hayan solucionado de la mejor manera posible. Se te ha echado de menos en estos días.

Un abrazo!

Fútbol de Primera dijo...

Había escuchado ya la historia de Kuhn y, la verdad, coincido que no es el momento para tener que entrenar a una selección en la Euro, pero es lo que toca y lo ha afrontado con un profesionalismo envidiable.

A diferencia del resto, creo que Suiza no quedó injustamente eliminada, ya que jugando como local no se puede actuar con tanta tibieza, sobre todo en ataque. Les ha sentado muy mal la baja de Frei.

Abrazo Luisi y espero que todo ande bien para ti.

La quinta del Buitre dijo...

Me alegra volver a leerte. ¿Todo bien, no?

La verdad es que sí, fue terrible lo que tuvo que vivir el seleccionador suizo. Por suerte, su mujer salió del coma. Me alegro muchísimo por él.

Grande tu manera de contarlo, socio.


Un abrazo.

Cristian Vázquez dijo...

Wenas

Sí, yo tampoco hubiera dirigido al equipo .

Menos mal que ya esta bien me entere de esto el otro dia.

A me gustaria saber tu opinion sobre lo que hablo en mi blog , pasate !

Saludoos !

futbolsevilla dijo...

Hola Luisi que tal.

Bueno pues esta historia que acabas de contar era totalmente desconocida para mi. Y la verdad es que me ha llegado.

Un saludo amigo.

Zorro de Segovia dijo...

¡ese periodista!

Luisi dijo...

@ Wollen:

Se puede decir más alto pero no más claro: que le den por saco a todos.

Que se pare el mundo, que yo me bajo aquí. ;-)

@ Alejandro:

ÉL fue fuerte y fue enorme. En todo momento se mantuvo entero y hizo lo difícil, que fue estar con su mujer y con sus jugadores. Sacó fuerzas de donde no las había. Y por eso desde aquí le mandamos un aplauso bien merecido.

@ Rubén:

Tremenda es la palabra. Yo ví el partido inaugural (uno de los 4 que sólo he podido ver) y cuando vi su cara se me calló el alma al suelo. Sentí que quería que ganara Suiza.

No sé si injustamente eliminada pues como te digo sólo ví el primer partido... ¿Influyó el árbitro contra Turquía?

Los problemas se van solucionando poco a poco. Gracias.

@ Juan:

Un profesionalismo envidiable que otros muchos (pues ha habido más casos de entrenadores con familiares graves) no tuvieron.

Como le decía a Rubén, no se si fue injusta su eliminación... pero digo que si remontó Turquía es porque buscó la victoria y a Suiza le falto definición arriba.

Todo va mejor. Gracias.

@ Andrés:

Y a mí me alegra volver a contestarte, jejeje. Todo mejor, sí.

Yo también me alegro que Alicia recobrara la consciencia. Y ahora espero que disfruten de la vida. Que para eso es. Basta ya de amarguras!

@ Cristian:

Casi todos coincidimos en que no hubieramos estado con el equipo. Y no se puede criticar ni una cosa ni la otra. Sino admirar al que es capaz de mucho más que nosotros.

Ahora me paso!

@ futbolsevilla:

Me alegro que te halla llegado. Eso me propuse desde mi primer post. No dejar indiferente a nadie, para bien o para mal. Si lo he conseguido aunque sea una sola vez habrá merecido la pena escribir.

@ Zorro:

Cuanto tiempo, socio!

Calla, calla... que me lo creo lo de periodista y cada vez me entran más dudas de si seguir con las oposiciones o seguir estudiando, jejeje.

La facultad (y la fiesta) tiene un nosequé que empiezo a echar de menos!

Un abrazo a todos!!

Edgar García-Alonso dijo...

Yo sí sabía la historia, pero no sabía que su mujer ya estaba bien. Unos huevos enormes es los que ha tenido Kobi para, con las lágrimas apunto de brotar, y su mente en otro sitio, concentrarse tanto en su trabajo y no dejar a su selección. Mucha valentía y mucha fuerza interior la de este buen hombre. Su selección mereció mejor suerte.

Chechu dijo...

ya conocía esa historia. Me alegro de que su mujer se haya recuperado. Me dio lástima verlo el primer partido sentado en el banquillo casi llorando.

Abel dijo...

Yo sí conocía la historia. Ciertamente emocionante.

Luisi, esperamos que lo tuyo se haya solucionado y vuelvas a la guerra esta.

La verdad que entre unas cosas (exámenes de facultad) y otras la blogosfera se ha resentido bastante últimamente.

Martín dijo...

Grande Luisi, y grande la figura de este hombre, muchas veces solo vemos un lado de estas figuras mediaticas, y no pensamos que detras hay un ser humano.

Por cierto, que ya te hice lo que me pediste de 2ºb ;-)

Luisi dijo...

@ Edgar:

Pues afortunadamente tras once días en coma despertó. La verdad que sí, parecía que en cualquier momento le saltarían las lágrimas... y al final le saltaron pero de felicidad.

@ Chechu:

A mi también me dio lástima y al verlo y conocer su historia sentí que quería que ganase Suiza el partido.

@ Abel:

Así es, emocionante y emotiva a más no poder.

Lo mio poco a poco se va solucionando y de nuevo tengo tiempo y ganas para dar un poco de guerra por los blogs, jejeje.

@ Martín:

Así es, a veces pensamos que ni si quiera tienen derecho a sentirse cansados o tristes, y son como nosotros.

Se me había olvidado por completo aquel tema... ahora mismo me paso ;-)

Un abrazo a todos!!