viernes, 15 de febrero de 2008

¡Qué día más triste!

hoy ha sido un mal día para el fútbol. Dos de mis adorados ídolos, los mejores jugadores cariocas que vi en mi vida han pasado por muy malos tragos.

Romario, el de la mirada inteligente, el delantero sagaz, el mago, ése que paraba el tiempo cuando su empeine recogía la pelota, el terror de los centrales merengues, se enfrentaba a un tribunal para defenderse de una acusación por dopaje ¡con un crecepelo!. Al menos finalmente salió absuelto.


Por otro lado Ronaaaaaaaaaldo, el rápido, el depredador, el que no está pero siempre aparece, el que escarbó bajo el cesped del Bernabéu y encontró la potencia de los disparos de Puskas, aquél "gordito" con un 9 en la espalda, ha vuelto hoy a su maldición particular, el quirófano.

Me da que ambos cracks han terminado hoy con sus días de fútbol. Pena negra y nostalgia. Ahora se pondrán gordos y podrán usar productos capilares sin miedo, porque en el Sambódromo no hay dopaje.

3 comentarios:

wollen dijo...

Una lastima. Ninguno de los 2 merecia terminar asi su aventura en esto del futbol. El destino esta cargado de ironia

Un saludo!!!

La quinta del Buitre dijo...

Han sido muy grandes zorro, pero la cuestión es lo grandes que no fueron por culpa de sus actitudes vedettistas.


Un abrazo, amigo.

DRJ dijo...

Si por culpa de esta lesión no se retira probablemente se marche a jugar a Brasil, me suena haber leído que el Flamengo ya le ha abierto la puerta de par en par. No creo que el Milán le espere un año, de hecho, ya se está oyendo que Mourinho y Drogba pueden fichar este verano por el club milanés.

Romario yo creía que después de conseguir aquel record personal que se fijó de llegar a 1000 goles se había retirado ya, pero veo que no. Bueno por lo menos ha salido absuelto.

Un saludo de http://cibermadridista.blogspot.com