“Veteranos y noveles, veteranos y noveles, miran siempre sus laureles con respeto y emoción”. Así reza el himno del Real Madrid. “Veteranos y Noveles”, así se llama este blog. Y hoy yo quiero hablaros de los primeros. De los veteranos.
Veterano, según el Diccionario de la Real Academia Española:
- Dicho de un militar: que ha prestado servicio mucho tiempo.
- Que ha desempeñado durante mucho tiempo cualquier profesión u oficio o está experimentando en un ejercicio, situación o actividad.
Sinónimos de veterano: experimentado, experto, ducho, acostumbrado, diestro, curtido, competente, habituado.
No os hablaré de “veteranos de guerra”, pero sí de otro tipo de veteranos curtidos en mil batallas. Batallas futbolísticas se entiende. Unos podrán estar pensando que hablaré de veteranos de los 50. Y no, no hablaré de Ademir, Puskas, Pelé, Didí o Di Stefano. Otros pensarán que hablaré de los veteranos de los 60. Garrincha, Zagallo, Eusebio, Beckenbauer o Bobby Charlton. Tampoco. Y tampoco hablaré de los veteranos de los 70 o de los 80. Todos ellos ya no son veteranos. Son viejas glorias, viejas glorias que se han ganado el respeto, la admiración, escribir su nombre en lo más alto, y mirar sus laureles con respeto y emoción.
Por veteranos me refiero a aquellos jugadores que aún juegan pero que no tendrán el reconocimiento que se merecen hasta 5 o 10 años después de su cada día más reciente retirada. Por veteranos me refiero a esos jugadores que aún quieren demostrar que son válidos, que son útiles, que pueden aportar, que pueden enseñar. Por veteranos me refiero a todos esos jugadores que se resisten a colgar las botas buscando un último gol, una última victoria, un último triunfo, o un último momento de gloria.
Ahí está Edwin Van der Saar. Ciento noventa y siete centímetros de experiencia bajo la portería de fútbol. A sus 37 años pasa por una segunda juventud y está demostrando ser de los mejores porteros de la Premier League y de Europa. Hace unos años podía haberse retirado perfectamente, pues no rendía como se esperaba de él. Pero siguió luchando, se aferró a tener un último o unos últimos momentos de gloria y así fue. No es un iluso si piensa que este año puede ganar la Premier y la Champions.
Ahí está David Belenguer. El que hace 16 años saliera de La Fábrica madridista, está a sus 35 años haciendo historia con un club modesto como es el Getafe, rindiendo a un nivel espectacular cuando juega contra los mejores delanteros del momento y no teniendo que envidiar nada a los Terry, Carvalho y companía. A punto estuvo de abandonar el fútbol por una lesión, pero gracias a su constancia decidió seguir luchando por ese último momento de gloria que aún puede llegar este año. No es un iluso si piensa que este año puede ganar la Copa del Rey y la UEFA.
Ahí está, a sus 34 años, Robert Pirés dejando los últimos destellos de fantasía cerca del Mar Mediterráneo. Ya el último año en el Arsenal distaba mucho del gran jugador que fue, y una lesión al llegar a España hizo peligrar la continuación de su carrera. Pero también luchó. También se recuperó. También vive una segunda juventud. No es un iluso si piensa que puede ganar la Liga Española.
Y ahí está Pedro Miguel Carreriro “Pauleta”. A sus 34 años sigue perforando las redes de la Ligue 1. Capitán de un club histórico pero venido a menos como es el Paris Saint Germain. Y sigue luchando, sigue dejándose el alma en cada partido. Sigue buscando ese último momento de gloria. Ya consiguió la semana pasada levantar la “Coupe de la Ligue”, con gol incluido en el minuto 19 ante el Lens. No es un iluso si piensa que aún puede salvar al PSG, cerca del infierno del descenso. Y creo que no sería un iluso si esperara una última oferta de un grande como hace años ocurriera lo mismo con el sueco Henrik Larsson, otro de los veteranos del momento que recibe mi admiración.
Son todos los que están pero no están todos los que son. También podría hablar de Ryan Giggs, de Javier Zanetti, de Roberto Carlos, de Ismael Urzaiz o de otros muchos más.
Todos ellos, veteranos hoy, siguen a base de constancia, trabajo, dedicación, tesón, perseverancia, compromiso, responsabilidad, entrega, coraje, deleitándonos a nosotros, los aficionados, y a ellos mismos. Aún sueñan con un último momento de gloria antes de colgar las botas. Yo no los llamaré ilusos ni seré quien les corte las alas. Todos ellos, veteranos hoy, tienen mi respeto y mi admiración.
“Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena”. (Ingmar Bergman).