
Tenía pensado hablaros hoy de los noveles, pero mis deseos de vengar a un inocente me lo impiden.
Se denomina cabeza de turco a aquella persona a la que se quiere responsabilizar de todos los males habidos y por haber.
Cierto que el portero argentino tuvo varios fallos a lo largo de los 120 minutos de juego, aquí un servidor no quiere decir lo contrario porque negar eso sería negar la evidencia. Pero yo negaré que fuera el máximo culpable de la eliminación. Él sumó a ello. Puso su granito de arena, para lo bueno y también para lo malo. Como todos.
¿También tuvo la culpa Pato de que Laudrup formara de inicio con Rubén de
¿También tuvo la culpa Pato de que Braulio, tras desafiar y burlar a Oliver Kahn, no fuera capaz de mantenerse erguido, garboso y gallardo ante el delicioso remate que se le había aparecido en su destino cual desenlace idílico jamás soñado?
¿También tuvo la culpa Pato de que Cortés, en el minuto 89 del partido, cuando miles de gargantas loaban la gran aniquilación del adversario más duro posible, utilizara su cabeza para adormecer la pelota y postrarla ante el pie inclemente y despiadado de Scarface?
Para mi no perdió nadie el partido. Para mi lo perdieron todos porque simplemente no hubo suerte, fortuna, ni destino. Pero si oigo o leo que, según algunos, Pato perdió el partido, yo recordaré, que antes, mucho antes, Cortés lo dejó empatar, y recordaré, que antes, muchísimo antes, Braulio no lo sentenció.
Todos tuvieron errores, y si decisivo fue el de Pato, decisivos fueron los anteriores. Todos tuvieron errores, y si a los primeros no se condena, a Pato tampoco. Seamos justos.
Sé lo que se sufre estando bajo los palos. Sé lo injusto que es que te perdonen la vida con la mirada por un fallo cuando tienes guantes en la mano, mientras que al que falló también unos metros más adelante, un gol cantado, un despeje lógico o un pase fácil, no le digan nada. Fallos que también condicionan el devenir de un partido.
Por eso y porque es el gran olvidado del mundo del fútbol, porque es el que realiza el puesto más difícil de todos sobre el campo, porque es el más abandonado, durante el partido, durante las victorias y no durante los fracasos, porque cuando eran niños decidieron querer ponerse bajo los palos y ser diferentes al resto, porque casi nunca aparecen en la foto cuando el equipo marca gol, por todo eso y por más, yo siempre defenderé al que lleva los guantes.
Pato, tú no serás mi cabeza de turco.









